- Entonces – continuó Dumbledore bajando del pupitre para sentarse en el suelo con Harry-, tú, como cientos antes que tú, has descubierto las delicias del espejo de Erised.
- No sabía que se llamaba así, señor.
- Pero espero que te habrás dado cuenta de lo que hace, ¿no?
- Bueno… me mostró a mi familia y… […]
- Déjame explicarte. El hombre más feliz de la tierra puede utilizar el Espejo de Erised como un espejo normal, es decir, se mirará y se verá exactamente como es. ¿Eso te ayuda?
- Nos muestra lo que queremos… lo que sea que queramos…
- Sí y no – dijo con calma Dumbledore-. Nos muestra ni más ni menos que el más profundo y desesperado deseo de nuestro corazón. Para ti, que nunca conociste a tu familia, verlos rodeándote. […] Sin embargo, este espejo no nos dará conocimiento o verdad. Hay hombres que se han consumido ante esto, fascinados por lo que han visto. O han enloquecido, al no saber si lo que muestra es real o siquiera posible.
[…]
- El espejo será llevado a unan nueva casa mañana, Harry, y te pido que no lo busques otra vez. Y si alguna vez te cruzas con él, deberás estar preparado. No es bueno dejarse arrastrar por los sueños y olvidarse de vivir, recuérdalo
HarryPotterYLaPiedraFilosofal